12/31/2016

Donación de óvulos.

"Yo siempre pienso que si otra persona puede hacerlo, con la información necesaria, yo también puedo". Seguro que mi padre no se refería a esto cuando me dijo aquella frase. Seguro que si supiese que una de las cosas en la que me ha influenciado es en esto, se la hubiera callado.

Pero yo no podía dormir bien por las noches. Por unas cosas u otras necesitaba hacer avanzar las cosas que no estaban bien en casa. Y yo también necesitaba avanzar en mi vida. Este gesto no me aseguraba que fuese a cambiar todo de un golpe, pero era un comienzo.

Además, no me importa para nada que alguien con mi ADN vaya por el mundo y le deseo suerte a quién conviva con ese mínimo pedacito de mí.

Había leído en foros a otras chicas que ya lo habían hecho. Mucha gente hablaba fatal de ello, ¿no es una locura que te pinchen los ovarios? Sin embargo, yo que soy torpe por naturaleza, me siento bastante cómoda en una camilla. Estoy acostumbrada a los médicos, al dentista... es como ir al desguace: mire, señora, señor, que se me ha estropeado la chapa del coche, usted me da unos puntos que duelen durante unos días y tachán, me han arreglado. Y así funciona el cuerpo, como una máquina. Por eso no tuve tanto miedo, y aunque no conocía en persona a nadie que lo hubiese hecho, pensé el famoso "si otra persona puede hacerlo, yo también". Y adelante que fuimos.

Dos meses de pruebas y varios días yendo al culo del mundo a que me pinchasen dos veces la tripa todos los días. El "produces un 60% más de óvulos que la media, eres la donante perfecta". La sensación de tener dos pelotas de tenis en el abdomen y el "el lunes entras a quirófano (¿por qué el corrector no reconoce la palabra "quirófano"?). Tenía miedo, y no miedo. Porque tenerlo, lo tengo siempre, pero estaba siendo valiente y pudiendo echarme atrás en cualquier momento, no lo hice. Sabía que el dolor sería pasajero, y así fue.

Poco más hay que contar respecto a esto, sino es que me sentí más fuerte después. Con más confianza en mí y, aunque me ha costado un mes aceptar que ahora ya no tengo que preocuparme tantísimo de todo, que he avanzado un poco, hace días que ya no me despierto cada hora con pesadillas y ansiedad. Me siento bien.

Me queda la espina de hacer algo para informar a la gente mejor sobre el procedimiento. Me ha decepcionado bastante que un 30% de la información de Internet sea falsa, porque ya de por sí, está muy incompleta. No me extraña que la gente vaya con tantísimo miedo. Una tarea pendiente es poder informar sobre ello de alguna manera.

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